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FORMACIÓN: A GOLPE DE CLIC

Publicado el 22 de marzo del 2017
“La escuela tradicional ha de evolucionar porque está basada en un mundo que ya no existe”, Mariano Fernández Enguita. Catedrático de Sociología.


La sociedad del siglo XXI y la industria 4.0 demandan un perfil muy específico de profesionales, difícil de proveer por las actuales instituciones.

El punto de partida para adaptar la enseñanza a los nuevos tiempos es reconocer que el conocimiento -los contenidos-, están hoy en día en la red, y que el rol de profesor en el aula está cambiando.

Una vez aceptado este principio, así como el hecho que las nuevas generaciones de estudiantes solo están dispuestas a recibir una educación menos formal, más práctica y flexible, y enfocada a desarrollar su creatividad, es más fácil definir el papel de las instituciones de enseñanza.

En las escuelas y en las universidades se tiende al fin de la clase magistral, los profesores dejan de ser unos puros transmisores de conocimiento para convertirse en guías de los alumnos en su proceso de aprendizaje, generándoles primero la duda para que tengan la curiosidad de resolverla y en este proceso adquirir  conocimientos,  prácticamente sin darse cuenta (flipped classroom).

Otros roles de estas instituciones deberían ser la producción de contenidos digitales de calidad (aunque están perdiendo la carrera frente a otras empresas privadas más orientadas al mercado), la certificación o validación de carreras y la formación continuada, imprescindible en unos tiempos de rápidos y disruptivos cambios.

Las escuelas y las universidades  que no se adapten a este nuevo papel corren el riesgo de desaparecer. Según la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) la mitad de estas instituciones dejarán de existir en los próximos diez años.

Por otra parte las empresas demandan otro tipo de currículums basados en:

  • La flexibilidad (diseño de materias a medida para los alumnos o para las empresas).
  • Conocimientos interdisciplinarios.
  • Dar menor importancia a la “titulitis” potenciando que los denominados “soft skills” adquieran mayor relieve, es decir otros aspectos que, en la actualidad,  raramente se detallan en un currículum como son el liderazgo de equipos, la empatía con otras personas o grupos,  la capacidad para el cambio, la disposición a desplazarse internacionalmente, etc.

 La sociedad del siglo XXI y la industria 4.0 demandan un perfil muy específico de profesionales, difícil de proveer por las actuales instituciones, por lo que, las que no se adapten, desaparecerán.

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